Gallego vs. castellano: 20 falsos amigos que te harán reír (y no equivocarte)

Aprender gallego siendo castellanohablante tiene una ventaja enorme: gran parte del vocabulario te resultará familiar desde el primer día. Pero esa cercanía esconde una trampa clásica de los idiomas hermanos: los falsos amigos. Palabras que se escriben casi igual en gallego y en castellano, pero que significan cosas completamente distintas.

Si no los conoces, tarde o temprano acabarás pidiendo algo que no querías, diciéndole a alguien algo que no debías o provocando alguna carcajada en la mesa. Aquí tienes 20 de los más traicioneros, con ejemplos y la palabra correcta que deberías usar en cada caso.

Almorzo ≠ Almuerzo

Empezamos fuerte, porque este falso amigo puede arruinarte el horario de comidas. En castellano, el almuerzo es la comida del mediodía. En gallego, almorzo es el desayuno, la primera comida del día. Si quedas con alguien para «almorzar ás nove», no te está invitando a comer paella a las nueve de la mañana: te está proponiendo un café con tostada.

▸ Para «almuerzo» en sentido castellano, usa: xantar.

Polvo ≠ Polbo

Clásico entre clásicos. Polvo en castellano es ese conjunto de partículas que se acumula en los muebles. Polbo en gallego es el pulpo, ese cefalópodo que protagoniza las fiestas gastronómicas. No es lo mismo pedir polbo á feira que polvo á feira.

▸ Para «polvo» (suciedad) en gallego, usa: po.

Cadeira ≠ Cadera

Uno de los clásicos que pilla a todo el mundo. Cadera en castellano es esa parte del cuerpo a la altura de la pelvis. Cadeira en gallego es una silla. Si alguien te invita a «sentar nunha cadeira», no tiene nada que ver con contorsionismo anatómico.

Roxo ≠ Rojo

Trampa cromática mortal. Roxo en gallego (se pronuncia algo así como rocho) significa rubio, no rojo. Y lo que en castellano es «rubio», en gallego es louro. Así que «ten o pelo roxo» describe a alguien rubio, no pelirrojo.

▸ Para «rojo» en gallego, usa: vermello o encarnado.
▸ Para «pelirrojo» en gallego, usa: rubio.

Sí: el gallego rubio significa «pelirrojo» en castellano. Un bucle de confusión perfecto.

Billa ≠ Villa

Villa en castellano es una población o una casa de campo. Billa en gallego es el grifo del agua. «Pecha a billa» significa «cierra el grifo». Para decir «villa» (población), en gallego se usa vila.

Largo ≠ Largo

Este desmonta los esquemas. Largo en castellano significa de gran longitud. Largo en gallego significa ancho. Lo que en castellano es «largo», en gallego es longo. Una mesa larga en gallego es una mesa ancha, no alargada.

Ano ≠ Año

Este hay que conocerlo bien por motivos obvios. Año en castellano es el periodo de doce meses. En gallego, el año es ano. Y año en gallego significa cordero. Así que si alguien te dice «comimos año asado», no está hablando del tiempo: está hablando del menú.

Niño ≠ Niño

Intercambio total. Niño en castellano es un crío. Niño en gallego es un nido (el de los pájaros). Y al revés: el crío en gallego es neno.

Fiestra ≠ Fiesta

Suenan a lo mismo pero no lo son. Fiesta en castellano es una celebración. Fiestra en gallego es una ventana. Para «fiesta» (celebración) en gallego se dice festa. Así que «abre a fiestra» no es una invitación a montar una celebración.

Esperto ≠ Experto

Este te hará quedar regular en una entrevista de trabajo. Experto en castellano es alguien con gran conocimiento en un tema. Esperto en gallego significa despierto (no dormido, o despabilado). Para decir «experto» en gallego se escribe igual que en castellano: experto.

Acordar ≠ Acordarse

Trampa reflexiva. En castellano, acordarse es recordar. En gallego, acordar significa despertar(se). «Acordei ás sete» = me desperté a las siete, no «me acordé de algo a las siete».

▸ Para «acordarse/recordar» en gallego, usa: lembrar(se).

Rañar ≠ Arañar

Arañar en castellano es hacer rasguños con las uñas. Rañar en gallego significa rascar (rascarse la cabeza, por ejemplo). «Estou a rañar a cabeza» no es una escena violenta: es alguien pensando.

▸ Para «arañar» en gallego, usa: rabuñar.

Achar ≠ Echar

En castellano, echar es verter o expulsar. En gallego, achar no tiene nada que ver: significa hallar, encontrar. «Achei as chaves» = «encontré las llaves».

▸ Para «echar» en gallego, usa: botar.

Vello ≠ Bello

Una sola letra, significados opuestos. Bello en castellano es hermoso. Vello en gallego significa viejo. Así que decirle a alguien «es moi vello» no es precisamente un piropo.
▸ Para «bello» en gallego, usa: belo o fermoso.

Rato ≠ Rato

En castellano, un rato es un periodo breve de tiempo. En gallego, un rato es un ratón (el animal). Si alguien te dice «hai un rato na cociña», no está midiendo el tiempo: te está avisando de un problema con pelo.

▸ Para «rato» (tiempo) en gallego, usa: anaco, bocado, cacho.

Presa ≠ Prisa

Este es de los que más se oyen. Prisa en castellano es la urgencia de hacer algo. En gallego, présa (con acento) significa exactamente eso: prisa. Pero sin acento, presa en gallego significa presa (la de un río) o cautiva, como en castellano. El acento marca la diferencia: «teño présa» = tengo prisa.

Ola ≠ Hola

Confusión marítima. Hola en castellano es el saludo. En gallego, el saludo se escribe ola (sin hache). Pero ola en gallego también significa ola del mar. El contexto lo aclara todo, pero conviene saberlo: «unha ola enorme» puede ser un saludo muy entusiasta o una ola peligrosa.

Coello ≠ Cuello

Cierre con uno muy traicionero. Cuello en castellano es la parte del cuerpo entre la cabeza y los hombros. Coello en gallego es un conejo. «Comemos coello» no tiene ninguna implicación perturbadora: es el menú, sin más.

Para «cuello» en gallego, usa: pescozo o colo.

Agochar ≠ Agachar

Estos dos se parecen mucho y confunden a todo el mundo. Agachar en castellano es inclinar el cuerpo hacia abajo. Agochar en gallego significa esconder. «Agochei o regalo» = «escondí el regalo», no «me agaché con el regalo».

Para «agacharse» en gallego, usa: agacharse, abaixarse o anicarse.

Pota ≠ Pota

Misma palabra, sentidos muy divergentes. En castellano coloquial, pota es vómito. En gallego, pota es una olla o cazuela de cocina. «Pon a pota no lume» = «pon la olla al fuego». Nada gastronómicamente desagradable.


(Curiosamente, en gallego también existe pota como nombre de un cefalópodo parecido al calamar, la lura pota. Pero eso es otra historia.)

¿Por qué pasa esto?

Gallego y castellano son lenguas hermanas, ambas procedentes del latín, pero han evolucionado por caminos distintos durante más de mil años. Muchos de estos falsos amigos son en realidad palabras que conservaron un significado antiguo en una lengua y evolucionaron en la otra, o términos que nacieron de raíces latinas diferentes pero acabaron pareciéndose por pura casualidad fonética.

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